Después de mucho, mucho tiempo fuera del mundo; regreso del espacio a encontrarme con una realidad increíble!
Definitvamente este año, aunque no vayamos ni a la mitad, estuvo lleno de cambios y metamorfosis en mi vida y la de los seres más cercanos a ella.
No creí tener tantas nociones de Brasil, de agencias de viajes, de trámites internacionales y nacionales en tan pocos meses, no creí abandonar tanto tiempo mi naturaleza lírica y rencontrarla hasta ahora, no creí ser capaz de soportar rutinas y labores que sofocaban hasta el cansancio, no creí enamorarme otra vez y de forma más intensa, no creí ser capaz de apostar mucho (ignorando las advertencias claras) y perder nuevamente, no creí llevar a cabo acciones con las que concuerdo fervientemente y que marcan vidas, no creí movilizarme tanto para lograr un capricho, no creí aferrarme tanto a la posibilidad de no ser tío y sin embargo ahora me ilusiona mucho (y son 2), no creí vender mi libertad, decisión y valentía a cambio de un boleto de avión, no creí tener que formar parte de un movimiento político a favor de un personaje y sólo por una nota final, no creí dejar a un lado los aprendizajes de años anteriores en pro de una situación específica, no creí dejar pasar tanto tiempo ocupado en cuestiones humanas y otras razas olvidando mi propia existencia.
En fin... no creí eso y muchas cosas más, me niego a creer que este año siga transcurriendo a ritmos insuperablemente veloces y finalmente no creo en muchas de las cosas que me siguen ocurriendo y seguirán; mas por mucho que quiera evitarlo no puedo parar este ritmo: "constante, delirante, desafiante, rutinario y continuo". ¿Qué me queda?

No hay comentarios:
Publicar un comentario